Mi vida sigue ya fuera, y lejos del hospital (por suerte), salvo visitas obligadas por revisiones. Los días van pasando y empiezo a coger rutinas, hasta ahora la del baño no la había probado aún porque tenía la tripita pero hoy ya ha cambiado todo, se me ha caído ese resto que me unía a mamá, y por fin, he podido experimentar mi primer baño.
Como mamá y yo estamos “viviendo” en casa de los abuelos de Úbeda hasta que ella se mejore de sus operaciones y pueda “manejarse y manejarme”, mi primer baño ha sido allí y no ha sido en una bañera para bebés, no, ha sido en barreño, jeje, que dice la abuela que antes bañaban así a los bebés. La experiencia ha sido buenísima, me ha encantado, ni siquiera me he quejado cuando me caía el agua por la cara. Creo que a esta rutina no me costará nada acostumbrarme.
Qué bien, ahora al agua que hace mucho calor!!!
ResponderEliminar